Psicología Forense

La Psicología Forense es un área que requiere de una formación y experiencia más precisa y específica. La principal motivación es poder aportar al tribunal un documento, profesional a la vez que innovador, en el que se recoja toda la información necesaria del proceso por el cual está atravesando cada persona y/o unidad familiar. 

Las periciales incluyen: 
-Evaluaciones psicológicas objetivas. 
-Análisis funcional del comportamiento (qué lo provoca, qué lo mantiene, etc). 
-Formulación de hipótesis. 
-Contraste con base científica psicológica forense. 
-Análisis de validez y fiabilidad. 

 

El informe pericial 

En los procedimientos judiciales, es necesaria la participación de un profesional para que pueda aportar un informe pericial que pueda servir de ayuda al Juez, a los Magistrados y al Ministerio Fiscal.  

  La función del perito es emitir un informe que oriente sobre cuestiones claves del proceso y realizarlo con el máximo rigor profesional. Todo se consigue mediante la aplicación de una metodología válida y fiable. 

  Las situaciones en las que más se recurre a este tipo de informes, es en procesos de familia, donde se valora, sobre todo, la capacidad para obtener la guarda y custodia de los hijos menores y fijar los regímenes de visitas. Para ello, se realiza un estudio de la persona peritada para poder valorar sus capacidades como cuidador, evaluar su competencia parental, su estilo de crianza, etc. 

  Este proceso por el que pasan las familias es muy duro y nada fácil de gestionar, por lo que lo tratamos con la máxima calidad humana posible y sensibilidad, para que no suponga un estresor añadido. Los menores son personas muy frágiles en este tipo de situaciones, por lo que hay que protegerles y proporcionarles mucha seguridad y confianza a lo largo del proceso. (Esto puede ponerse entre comillas, algo más visual y con otro tamaño de letra quizá. Como el texto es largo, cuando hagan un repaso por encima que se queden con cosas importantes). 

  La elaboración del informe pericial comienza con una entrevista para poder recoger toda la información necesaria, en la cual, la persona afectada explica los hechos que le han llevado a la situación actual. Continúa con la comunicación con su letrado, para concretar los objetivos del informe y que éste le proporcione la documentación procesal necesaria (demandas interpuestas, sentencias y/o denuncias previas, informes médicos, etc). El psicólogo es el encargado de transmitir al letrado, de manera objetiva, la información psicológica relacionada con el proceso y así aconsejarle sobre la mejor estrategia legal para su cliente.   

 

Síndrome de Alienación Parental 

Este apartado requiere una mención especial debido a la importancia del mismo. Richard Gardner (1992) lo define así: “El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un desorden que se origina primordialmente en el contexto de disputas de custodias de menores y las causas de divorcio. Su manifestación primordial es la campaña de denigración del niño en contra de un padre, una campaña que no tiene Justificación. Resulta de la combinación de una programación del progenitor (lavado de cerebro) y contribuciones propias del niño en la vilificación del progenitor denigrado. Cuando el verdadero abuso parental o la negligencia está presente, la animosidad del niño puede estar justificada, y en este caso la explicación del síndrome de alienación parental para la hostilidad del menor no es aplicable”. 

  Se pueden identificar distintos grados en el rechazo que muestran los menores afectados por el SAP: 
-Rechazo leve: el menor expresa algunos signos que le desagradan respecto de alguno de los progenitores, pero no existe interrupción en la relación. 
-Rechazo moderado: el menor expresa abiertamente el deseo de no tener contacto con alguno de los progenitores y lo acompaña de la búsqueda de aspectos negativos que confirmen su deseo. Este rechazo puede extenderse al resto de familia incluso al entorno social del progenitor afectado. En este caso, la relación se paterno filial se ve interrumpida o se mantiene por obligación. 
-Rechazo grave: el menor afianza sus procesos cognitivos y sus creencias, las da por veraces y muestra ansiedad cuando el progenitor rechazado está presente. La relación entre el progenitor y el menor, se ve interrumpida debido a la aparición de sintomatología psicosomática asociada. 

  Como aportación a toda la información explicada anteriormente, cabe destacar que, cuando la relación sentimental entre progenitores termina, con ella no finaliza la responsabilidad de proteger a los menores y proporcionarles bienestar. Es importante tener siempre presente que, hacer partícipe a los menores del conflicto, puede generarles daños psicológicos muy graves e irreversibles que se mantendrán a lo largo de su desarrollo. 

  Tiene especial importancia garantizar la relación con el progenitor no custodio, para que el menor pueda tener una adaptación evolutiva positiva. 

  Orientación y acompañamiento familiar: del mismo modo que en las relaciones de pareja pueden surgir problemas y dificultades interpersonales, en las relaciones familiares pueden acontecer, entre padres e hijos, entre hermanos, en un todo un sistema familiar. La convivencia da lugar a circunstancias que puedan ser complejas de manejar. Suele ser muy útil la intervención de un mediador familiar, que pueda orientar y aportar estrategias de conciliación

Cursos y talleres para padres y niños con diversos contenidos y temáticas (se puede redirigir otra pestaña al apartado talleres que se van a crear y publicar en la web cuando estén disponible)
 
 
 
 

Podemos ayudarte.

Un equipo profesional a tu servicio.
 
¿TE AYUDAMOS?